Y en aquel faro, detrás de todos los vientos, se hizo el invierno, germinó la nieve
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lunes, 9 de mayo de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
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Del libro que leemos mientras se va escribiendo
"El fantasmita, tu libro, tu cepillo de dientes, el secador; los Papa Noeles de Zara Home, las cosas que has tocado, las mantas que te han arropado; tus toallas, tu mesita de noche, tus vaqueros -tan breves y perfectos-, las delicias turcas; los libros que curioseas, el capítulo de Ulises 31 que no vimos -que aún tenemos que ver-, los brincos de Brincos; el rincón de leer -que es tuyo-, el sofá que te añora, Calvin -al que algún catalán habrá dejado tuerto-, los desayunos encantadores, la taza que pusiste boca abajo, el café de por las mañanas, la pequeña tormenta de desorden que te acompaña cada vez que llegas y que tanto me llena contemplar."
viernes, 17 de diciembre de 2010
Once upon a time...

Las autoridades de Kirkwall (Islas Orcadas, Escocia) recomiendan a los ciudadanos que no salgan de casa: frío, hielo y nieve han tomado la ciudad.
Viendo el aspecto que presenta el cruce de Broad Street con Palace Road parece lo más prudente.
Aún así... ¡Quién pudiera estar allí ahora, y de nuevo!
martes, 7 de diciembre de 2010
Perfección (5)
Maravilloso y completamente nevado brezo visto en (y robado de -Hope you don't sue me, L.!)- Krims Krams
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Tú
viernes, 19 de noviembre de 2010
Rutinas
Cortas, pegas, marcas en negrita. Y mientras tanto –novedad- suena una canción. Buscas en google, encuentras en google. Sonríes y das un sorbo a la taza de té. O no, google te falla –o alguien le falla a google-: Home, back space. Home, back space. Cambias de canción y es Navidad en febrero. Lees, porque no puedes dejar de leer. “Y ya sabemos que no hay mayor derrota –ni triunfo–que la carcajada”. Hoy lo discutiría: el mayor triunfo siempre fue salvar un día de tristeza.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Buscas un enlace, enlazas. ¿Abrir en ventana nueva? Sí. This Halloween is something to be sure. Recuerdas aquel tres de marzo. Sonríes y das un sorbo a la taza, que ya no es de té. Y dejas de sonreír. Bajo la mesa, una bruja y decenas murciélagos de cartón asustan al hombre que se arranca la cabeza. Lilly Munster se carcajea. Specially to be here without you.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Y de vez en cuando en cursiva. Detrás de cada letra hay fechas, y detrás de cada fecha un recuerdo, o la posibilidad de un recuerdo. Habían pasado diez días desde que nos vimos; faltaban diez días para que nos viéramos. Te levantas, y te vas a buscar el libro que una vez te noqueó. Y ya no te acuerdas de si eras Michel y querías ser Bruno o eras Bruno tratando de ser Michel. Ya no importa tanto.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Han pasado horas y quedan días, seguramente semanas. Tal vez meses. Ojalá que no meses. The perfume burned his eyes.
Cambias de canción.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Then the time will come when all the waiting's done… Te das cuenta de hasta qué punto estás dispuesto a esperar.
Y –qué dulcemente extraño- recuerdas aquel frío y gris almacén que una vez fue una redacción. “Nunca sabrá –te dijiste entonces- que existió un segundo en que la amé con locura”.
“No fue sólo un segundo”, piensas.
Dejas de cortar, de pegar, de marcar en negrita. Y te vas a la cama con la sensación de haber vivido el mejor momento del día.

Paso a paso. Paso a paso.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Buscas un enlace, enlazas. ¿Abrir en ventana nueva? Sí. This Halloween is something to be sure. Recuerdas aquel tres de marzo. Sonríes y das un sorbo a la taza, que ya no es de té. Y dejas de sonreír. Bajo la mesa, una bruja y decenas murciélagos de cartón asustan al hombre que se arranca la cabeza. Lilly Munster se carcajea. Specially to be here without you.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Y de vez en cuando en cursiva. Detrás de cada letra hay fechas, y detrás de cada fecha un recuerdo, o la posibilidad de un recuerdo. Habían pasado diez días desde que nos vimos; faltaban diez días para que nos viéramos. Te levantas, y te vas a buscar el libro que una vez te noqueó. Y ya no te acuerdas de si eras Michel y querías ser Bruno o eras Bruno tratando de ser Michel. Ya no importa tanto.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Han pasado horas y quedan días, seguramente semanas. Tal vez meses. Ojalá que no meses. The perfume burned his eyes.
Cambias de canción.
Cortas, pegas, marcas en negrita. Then the time will come when all the waiting's done… Te das cuenta de hasta qué punto estás dispuesto a esperar.
Y –qué dulcemente extraño- recuerdas aquel frío y gris almacén que una vez fue una redacción. “Nunca sabrá –te dijiste entonces- que existió un segundo en que la amé con locura”.
“No fue sólo un segundo”, piensas.
Dejas de cortar, de pegar, de marcar en negrita. Y te vas a la cama con la sensación de haber vivido el mejor momento del día.
Paso a paso. Paso a paso.
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domingo, 8 de marzo de 2009
Días de pura felicidad

Al término de su vida, Abderramán III habló. Y dijo:
"He reinado más de cincuenta años, en victoria o paz. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados. Riqueza y honores, poder y placeres, aguardaron mi llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bandición que me haya sido esquiva. En esta situación he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado. Suman catorce. Hombre, no cifres tus anhelos en el mundo terreno."
Hoy hace un año fui completamente feliz. No está de más recordarlo.
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